lunes, marzo 13, 2006

Les Penelopes: Mujeres artistas : feminismos en el mundo del arte

Les Penelopes

Mujeres artistas : feminismos en el mundo del arte


Análisis y testimonios nos presentan las prácticas de las artistas feministas hoy y sus posiciones no exentas de reflexiones sobre su propia realidad e identidades como mujeres que han roto los estereotipos del artista aislado y apartado de lo social, practicando un arte deliberadamente incisivo en el contexto social desde distintas posiciones, visiones, creaciones...

Por qué no conocemos "grandes" artistas mujeres en la Historia del Arte ? ¿Tienen la misma capacidad creativa y artística los hombres y las mujeres ? ¿Existen diferencias entre artistas masculinos y femeninos ? ¿Cómo la mujeres se han impuesto en este mundo masculino, sexista y jerarquizado del arte y la creación ? ¿Cómo han expresado sus visiones de mujeres, feministas y cómo han contribuído a revolucionar la noción de arte ?

Si no conocemos el nombre de "grandes" mujeres artistas no es sólo debido al hecho que la Historia del Arte haya sido escrita por hombres. No podemos olvidar que el rol doméstico, reservado tradicionalmente a la mujer, le ha impedido : acceder a una educación artística completa y, también, la posibilidad de ser creadora remunerada activa en el mercado artístico.

Delante de la "invisibilidad" histórica de las mujeres artistas, la primera estrategia del feminismo fue elaborar listas de "grandes" mujeres artistas olvidadas, para demostrar la igualdad entre los dos sexos y denunciar esta omisión intencionada. Los feminismos han seguido desafiando a la historia del arte (Apetitos, gustos y disgustos en el arte "feminista", por Fefa Vila Núñez y Begoña Pernas). Durante los años 70, cuando surgió la segunda ola del feminismo y el llamado feminismo radical, las artistas protestaron para conseguir igualdad de derechos en museos y academias, organizaron exposiciones propias, proliferaron proyectos artísticos autogestionados y empezaron a romper las estructuras, denunciando desde la realización de otras prácticas artísticas esa condición de género universal masculino atribuído al arte.

Durante esa decáda, el trabajo de artistas como Judy Chicago y Miriam Schapiro consolidaron la idea de la existencia de una sensibilidad artística femenina diferenciada. Ésta se basaba en procesos biológicos como la menstruación o la maternidad, temas de inspiración recurrente de sus primeras obras. No tardaron en aparecer voces críticas a este feminismo que presupone una esencia común a todas las mujeres, derivada de su constitución biológica. Artistas, como Faith Ringgold, denunciaban en su obra que el supuesto sujeto femenino "universal" era ficticio. Este sujeto era falso, no sólo porque excluía a las mujeres que no correspondían a los parámetros de mujer blanca, occidental y heterosexual (Más allá de lo fragmentado : arte feminista chicano, por Karla Jasso) sino porque, además, se basaba en un determinismo biológico.

A partir de la década de los ochenta, descartada la idea de un arte femenino universal, por influencia de la visión postmoderna, predominan las teorías constructivistas de la identidad sexual Éstas apuestan por el género entendido como un proceso cultural que se vertebra a través de ciertos procesos sociales. Así pues, desde esta postura, no hay un arte de mujeres diferenciado del de los hombres sino que hay tantas propuestas artísticas como personalidades creadoras. Estas propuestas artísticas dieron un giro en los noventa con la aparición del espacio de la red y de los llamados cyberfeminismos, que han abonado nuevos terrenos de expresión entre las artistas más allá de las limitaciones materiales del cuerpo explorando nuevas significaciones en las construcciones de género (Feminismo "cyber" : traduciendo el cuerpo femenino a la cibercultura, por Karla Jasso y Habitares reversibles : de la mujer, el arte e Internet, por Remedios Zafra).

El tema del género es uno de los más recurrentes entre las artistas contemporáneas, ya que cada artista, sea hombre o mujer, reflexiona sobre su propia realidad y identidad. Las artistas feministas han practicado y siguen practicando un arte deliberadamente incisivo en el contexto social. Desde posiciones individuales y colectivas han transformado las fronteras del espacio público y privado, de lo individual y lo social. Sus prácticas artísticas (políticas) han pretendido trascender la acción simbólica en una acción efectiva donde poder disolver las barreras entre arte y vida, donde enlazarse con un territorio, juntas, como en el caso del colectivo francés La luna. (Cuando el arte se muestra como "atención a la sociedad", por Dominique Foufelle).

La figura mujer artista – mujer activista sigue revolucionando la noción de arte y denunciando las condiciones de precariedad y las dificultades de ser creadora remunerada activa en el "glamoroso mundo de la creación" (Mamá, quiero ser artista ! Apuntes sobre la situación de algunas trabajadoras en el sector de la producción de imágenes, aquí y ahora, por María Ruido). Las mujeres artistas siguen fomentando hechos, sentimientos, conocimiento e imaginación, para dar al mundo un suplemento de ser y de entendimiento...

Gemma Lorenzo y Eva Cruells, Les Pénélopes, Barcelona, Marzo 2004